LA MANADA

Voy a escribir este artículo desde la comodidad de ser hombre en una sociedad patriarcal. Desde la incapacidad de comprender el terror que sufre una mujer en un portal rodeada por animales (con perdón a los animales).
No lo voy a escribir para decirle a las mujeres como deben actuar, como deben luchar o como deben reivindicar. No tengo intención ni derecho a hacerlo.

Pero lo voy a escribir como hombre. Hombre blanco heterosexual. Así que lecciones a mujeres, gays o lesbianas no puedo dar ninguna. Ni, repito, quiero hacerlo.

Pero si puedo dirigirme a otros hombres. A los que son y a los no son como yo.

Ah, y antes de que me llaméis planchabragas o “maricón” que os quede claro que ninguna de las dos las considero insultos.

La pena legislativa que les caiga a los de la manada por supuesto la debe determinar un juzgado, con todas las garantías y derecho a defensa que la ley recoge. Pero eso no implica que no haya, y no deba haber, un juicio paralelo. Puede y debe haberlo.

Hay que recordar que esos “señores” llevan en prisión preventiva un año. Algo grave vería el juez de instrucción para no dejarlos salir hasta el juicio.

Claro que, aunque no penalmente, debemos juzgar los whatsapps que estos animales se mandaban entre sí. Cómo hablaban de las chicas, ya no como ganado, sino como trozos de carne. Vaya, justo lo que son ellos.

La presunción de inocencia es una figura legal sobre las repercusiones legales de sus actos, pero eso no implica que no puedan y deban ser criticados y repudiados antes de su condena.

Señores con antecedentes de violencia, todo hay que decirlo.

Y da igual si ella entró voluntariamente o no al portal, las mujeres pueden decidir parar cuando quieran, y tú, y yo, nos aguantamos. No hay discusión.

Y si no puedes aguantarte, si que te besen, te bailen o simplemente que vistan como les de la gana, te provoca un impulso IRREFRENABLE de tener sexo con ella, el que debe no salir eres tú.

Si no demuestras más raciocinio que un animal guiado por impulsos eres tú quien debe estar en una jaula, y no diciendo a las mujeres como deben actuar o vestir para no despertar tus instintos. Esos instintos, deseos, fantasías…los tenemos todos. Pero no sin su consentimiento. Tan libres son de acostarse con cuantos quieran como de no hacerlo. No les permites ser libres, lo son.

Decir que una mujer se pone en peligro por vestir de tal o cual manera, o que se pone en peligro si “calienta” a un tío, que se pone en peligro si se emborracha, es decirle a los hombres que no se repriman, que se comporten como animales, que no muestren inteligencia. Y es peor, es decir que no pueden hacerlo. Y por suerte muchos lo hacemos.

Basta ya de “educar” a las víctimas, es a los culpables a los que hay que hacerlo. Perdón, a los potenciales culpables, a los que ya lo son lo que hay que hacer es castigarlos.

Basta ya de juzgar como visten, si tienen más o menos sexo, si trabajan o no, como llegan a a puestos de responsabilidad en sus empresas, como educan, como viven.

Bájate de tu nube, deja de mirarte el ombligo, no se visten así para calentarte, si te calienta su ropa o su baile, es asunto tuyo.
Obviamente se liga, con hombres o mujeres, según sea tu tendencia sexual, y se hace desde el respeto, la inteligencia, el humor… Pero sobre todo desde el respeto. Si esa chica con la falda tan corta no quiere acostarse contigo, no hay más que discutir. No es una puta ni una calientapollas. Lo que tú sí eres es un inmaduro incapaz de asumir la frustración.

Y un último aspecto sobre la víctima de la manada. Si nada de lo que ella hiciera antes justifica la violación, menos aún lo que haga después.

Si no era ya bastante asqueroso decirle a una mujer como actuar para que no la violen, aún más vomitivo es juzgar como supuestamente debe actuar después de ser violada. Cuánto tiempo debe sentirse mal, estar encerrada o tener miedo.
Lo que faltaba por leer es a violadores sabiendo como se supera una violación. Idos a tomar por culo. Hay que decirlo así.

Así que si eres un hombre de esos que cree que las mujeres provocan, o que deberían tener cuidado, ten cuidado tú. No vayas a tener en el espejo a un violador, y como animal peligroso, incapaz de contener sus impulsos, acabes donde debes. En una jaula.

Mientras ella, con su falda corta y su baile está donde quiere, donde le sale del coño.

 

viernes, 17 de noviembre de 2017