CENSURA

Claro que escribo este artículo con miedo, habría que estar loco o ser un ciego para no tenerlo en este país, pero una cosa es tenerlo y otra es permitirle que me silencie. Y eso, amigos y amigas, no va a pasar.

Me resisto a vivir en un país en el que no se pueden gritar verdades que todos sabemos, un país en el que haya que susurrar que el rey Juan Carlos era el elefante blanco que estaba tras el golpe de estado del 23-F y que, solo al ver su estrepitoso fracaso, salió a condenarlo. Más de 6 horas tardó en hacerlo, mucho tiempo para alguien comprometido con la democracia. ¿Cómo iba a estar comprometido con la democracia si no lo estaba ni con sus “compañeros” a los que vendió cual traidor?
¿Os parece escandaloso esto que digo? Leed la entrevista publicada hace poco al hijo de Tejero.

Pero eh, Leka, cállate tío, que en España no se puede hablar del rey, ni decir que mató a su hermano en un accidente. Ya sabes, esos típicos accidentes en los que dos niños juegan con armas de fuego. Ni que estuviéramos en Estados Unidos.

Pero bueno, era un niño eso es verdad, aún era pobre, aún no se había forrado a costa de hacer negocios con sus amigos Saudíes, país de grandes libertades, como todos sabemos.

Y te dicen que te calles, que susurres bajito lo que la historia grita. Te dicen que tienes que creerte te Felipe González no sabía del GAL mientras su ministro del interior era encarcelado por ordenar asesinatos y torturas. Te dicen que Anguita era un loco por llamarlo el Señor X y Pablo Iglesias un provocador por decir que sus manos estaban manchadas de cal viva.
Nada, todo mentira, sus manos no están manchadas de cal ni de heronia repartida en Euskadi para frenar a la juventud rebelde que no se tragó el cuento de la transición.

Todo lo que hables de Euskal Herria es peligroso, todo es ETA. Decir que Otegi ha hecho más por la paz allí que el PP, ese partido que impide a ETA desarmarse. Decir que el PP guarda botellas de champán por si a la banda terrorista se le ocurre volver a actuar.

Y mientras los familiares de presos de ETA se hacen miles de kilómetros para verles, algunos de los familiares de sus víctimas utilizan a sus muertos para hacer carrera política. Que se lo pregunten a la hermana de Miguel Angel Blanco y su incapacidad para llamar víctimas a los asesinados por Franco. O que le pregunten a Pilar Manjón, insultada hasta la saciedad por aquellos que piden respeto.

Y como todo atentado es terrible, tienes por fuerza que llorar la subida a los cielos de Carrero Blanco. En este país está prohibido alegrarse de la muerte de un franquista torturador como él. Tienes que llorarle y bajo ningún concepto hacer chistes. Hoy, Tip y Coll estarían en la cárcel por chistes de hace 20 años. Así avanzamos.

Y mientras Pablo Casado y Rafael Hernando se ríen de los muertos en cunetas, tú no ouedes hacerlo de la muerte de Rita Barberá adobada en alcohol ni de la anciana hija del dictador que ha muerto rodeada de los lujos que su padre robó a sus víctimas mientras ella presidía su fundación y dulcificaba su figura. Cosa que por cierto también hizo Juan Carlos en el discurso de Navidad de 1975 (lo tenéis en YouTube) llamando a Franco “Generalísimo con grandes valores humanos”.

Cosas que todos sabemos pero que hoy no puedes decir. Reescriben la historia a fuerza de mentiras y de mordazas.
Primero te dijeron qué hacer, luego qué decir, y ahora te dicen incluso cuando debes llorar y cuando reír.

Una paliza a una nazi hay que condenarla porque llevaba una bandera de España, pero no podemos hablar de que se dedicaba a dar palizas a gays e inmigrantes, no podemos decir que tenía más denuncias que dientes ahora. No podemos decir que su padre policía paraba las denuncias.

¡Uy! Que he hablado de la policía. El último que hizo un chiste sobre la policía fue El Jueves y su director está imputado por decir que consumen coca. ¿Hablamos claro o nos asustamos? ¿Nos asustamos o decimos que todo aquel que conozca ciertos barrios sabe que eso no era un chiste?
“Ni tiros al aire, ni por la nariz, fuera policías de los barrios de Madrid”

Y seguimos tragando, y nos convencemos de la modélica transición y negamos que se hiciera con los militares mirando tras la ventana mientras Fraga estampaba su firma en la Constitución, la misma firma que usaba para firmar sentencias de muerte en el Franquismo.
Padre de la democracia. Padre del PP. Demócrata.

Decir todo esto es peligroso, decir la verdad es un riesgo en un país que osa llamarse democrático y dar lecciones. Hoy corro el peligro de que alguien del gobierno levante el teléfono y llame a algún juez de esos independientes. Como levantaron el teléfono para llamar a los medios de comunicación y decirles que mintieran sobre el 11M. Pedirles que mintieran con casi 200 cadáveres calientes para ganar unas elecciones. Decir que era ETA cuando sabían que era mentira. A tanto llegamos que aún hoy lo siguen diciendo.

Voy a ser buen chico, voy a llorar la muerte de torturadores de animales (aquí los llamamos maestros), la de Barberá, la de Blesa, la de Carmen Franco, la de Carrero Blanco.

Y cuando las haya llorado todas, ya no me quedarán lágrimas para llorar por la sanidad, educación y derechos laborales que se han perdido.

Ahora dime, después de haber leído este artículo, ¿lo firmarías? ¿Dirías que es tuyo?
Si te da miedo, enhorabuena, lo he conseguido.

Te he demostrado que en España sí, hay censura.