NO MIENTA MÁS SEÑOR SÁNCHEZ

Y tuvo que aparecer Pablo Iglesias para que en el Congreso de los diputados se dijeran verdades. Y de forma clara.

Pero vamos al principio: se presentó Pedro Sánchez al debate de investidura sabiendo que no sería investido; sabiendo que no contaba, ni contaría, con los apoyos para ello.
¿Y para qué se presentó?, cabría preguntar. Pues lo hizo con el único objetivo y herramienta que la presión a Podemos. La presión basada en mentiras.

La primera mentira es que la izquierda no suma. Señor Sánchez, no sea tan indecente como para decirnos que la unión de las izquierdas no suma, cuando se presenta usted con una derecha que suma aún menos.
Miente también Pedro Sánchez al intentar hacernos ver que el voto negativo al pacto de Podemos es mantener al PP. No es solo Podemos quien le ha dicho que no, se lo han dicho TODOS los partidos. Todos, señor Sánchez, ¿sabe usted sumar todos? ¿O tampoco?

Señor Sánchez, igual debería plantearse el motivo por el cual todos los partidos de izquierdas le han dicho no, y el único que le ha dicho sí es aquel a quien usted mismo denominó la nueva Faes.
Y, puestos a plantearse, plantéese también por qué los votantes de Podemos respaldan amplísimamente el no a su pacto.

No estamos en 1982, señor Sánchez; no está usted ante unos votantes muchos de los cuales, honrados y decentes trabajadores, no habían tenido la oportunidad de estudiar, y que depositaron en el manchado de cal viva sus expectativas de libertad y progreso. Estamos en 2016, estamos en la era de la información y los votantes ya no acudimos a las urnas como acto de fe. Muchos de nosotros, no sé si de los suyos, nos leemos los programas, leemos prensa independiente y sacamos nuestras propias conclusiones.

Y no, señor Sánchez, los votantes de Podemos no estamos defraudados con nuestro partido. Muy al contrario, estamos orgullos de que nuestro partido vote en contra de un pacto que pretendía bajar la indemnización por despido y que, porque los pillaron, la han dejado igual. Igual, cero avance.

Estamos orgullosos de que nuestro partido se niegue a subir el salario mínimo menos de 7 euros, un insulto al esfuerzo de millones que se entusiasmaron al verle a usted en campaña prometer una subida a mil euros. Mil euros dijo, señor Sánchez.

Estamos orgullosos de la negativa de Podemos a un infame documento construido con la derecha que NO deroga la reforma laboral que tanta precariedad nos ha traído. No la deroga, señor Sánchez, se lo repetiré tantas veces como usted repita la mentira contraria.

Seguimos orgullosos de que nuestro partido no traicione a su gente y no vote un pacto que no deroga tampoco la ley Wert ni la mordaza, y sobre todo un pacto con los representantes del Ibex 35 que han visto aumentados sus beneficios mientras la clase obrera sufría esa estafa a la que se acordó llamar crisis.

No mienta más, señor Sánchez, inténtelo al menos.

No somos el PP, no suma usted más con la derecha que con la izquierda y no estamos defraudados con Podemos.
Muy al contrario, nos sentimos por fin representados por un candidato y un discurso coherente, claro y con la valentía de poner al señor Felipe González en su sitio, que no es otro que la puerta de una prisión abrazando a aquellos que fueron condenados por los GAL.
Eso, señor Sánchez, es tener el pasado manchado de cal viva.

Y usted, le cito, está orgulloso de ello. Orgulloso del que pasó de abrazar terroristas a broncearse en un yate. Socialismo, dicen.

Y sí, señor Sánchez, es usted muchas cosas, pero lo que no es, es socialista. Nunca lo fue, desde su educación privada en los mejores colegios.
Y por no serlo se ve usted sin ningún voto a favor por parte de los partidos de izquierdas; por no serlo ha firmado con el mensajero de las oligarquías, y por no serlo ha vendido los avances laborales y sociales.
El 80 % por cierto del programa de Ciudadanos.
Pero no se lo han colado, reía usted, cual villano de película de serie B, mientras lo firmaba.

Siga usted mintiendo, siga escupiendo sobre la S y la O de su partido, siga aliado con el neoliberalismo que no condena el franquismo, inventando nuevas matemáticas donde 71 es menos que 40.
Pero no crea que esta vez le sirve.

Tiene en frente a Pablo Iglesias, a Podemos y a 5 millones de votantes que, a diferencia de los de 1982, no confiamos en usted. Ya no.

Y una última petición, señor Sánchez, deje usted de llamarse socialista.

Eso sí que es un insulto.

jueves, 3 de marzo de 2016

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